Después del desayuno, mi papa me ordenó que lavara el auto (o_o) afuera la temperatura era de 6 o 7 grados y lo menos que quería hacer ese domingo era salir al frío. Maldiciendo mi suerte lo hice, "para que lavar esta cosa si ni siquiera saldremos" pensé, pero no fue así. Cuando terminé nos alistamos para salir y emprendimos marcha hacia unas minas abandonadas. El viaje fue algo largo y mis ánimos decaían con cada kilometro recorrido. Los viajes largos en auto me son muy molestos. Tras 2 paradas para ir al baño y comprar algún refrigerio llegamos a una ciudad muy pintoresca, las calles tenían el mismo orden que un laberinto y las casas antiguas invitaban a dibujarlas. Luego de perdernos y pedir indicaciones, llegamos a nuestro destino, por fuera no me pareció algo fuera de lo común. Era como una fábrica abandonada, nada en especial. Fuimos a la taquilla y nos registramos, para colmo el gerente nos dijo que teníamos que esperar alrededor de 45 min a que llegara el guía, sin más que hacer, nos sentamos y esperamos. En ese lapso llegaron 3 familias mas, el lugar se lleno de gritería de niños y bebes, volviéndose estresante estar ahí.
Salí a estirar las piernas y afuera vi lo primero que me llamo la atención ese día. Un leve escalofrío recorrió mi estomago al verle por primera vez, el parecido físico con Luis era asombroso y por una fracción de segundo sentí unas ganas enormes de lanzarme hacia a él y clavarle un beso. "Pero es imposible", me dije."Luis esta a mas de 3000 km de mi". Resignado regrese con mi familia y me entretuve viendo el pequeño museo de lugar. Al poco tiempo llego el guía, que resulto ser una mujer madura con un gran carisma. Se reunió a las familias y se nos dio las medidas de seguridad, junto con un casco que me hacía ver de lo más ridiculo. Mientras luchaba por ponerme el casco mi mirada se cruzo con la de aquel joven que me recordó a Luis. El también parecía estar molesto por tener que usar el casco y al ver que estábamos en la misma situación me dio una sonrisa con resignación.
Durante el trayecto, la guía nos detenía en los lugares de interés para darnos la respectiva explicación. En esos momentos, notaba como la mirada de ese joven se dirigía de vez en cuando hacia mí. Ruborizado, he de admitirlo, trate de restar importancia al asunto, pero a quien no le emociona ser objeto de esas miradas? Llego el momento de descender. Bajaríamos 87 metros de los 800 de profundidad que tiene la mina. La torre que sostenía el transporte minero no daba mucha confianza y para suerte a mí y a mi familia nos toco ser los primeros en descender. Eran 2 ascensores que bajaban juntos llevando a unas 16 personas como máximo. Fueron como 5 minutos de descenso en la que la oscuridad absoluta me irrito los ojos, luego algunas luces en los laterales aliviaron esa molestia. Eran las luces de los niveles que pasábamos, nosotros llegaríamos al nivel 3 de los 25 que tuvo esa mina. Mientras llegaba el resto del grupo, la guía nos saco plática, muy poco acertada, en la que nos hablaba de los derrumbes, gases acumulados y fallas del ascensor que ponían en peligro a los mineros cuando trabajaron ahí. Al percatarse del nerviosismo en nuestros rostros, con una afirmación muy poco convincente nos dijo que eso ya no pasaba y que había rutas alternas en caso de una falla o derrumbe.
Llegó el resto del grupo, entre ellos eso joven que me miraba. Al salir de la cabina del ascensor podría decir que sentí que me dirigió una sonrisa, pero la oscuridad que había me deja en dudas. Comenzamos el recorrido, para mi suerte el lugar tenia ciertas partes iluminadas y las cosas que explicaba la guía eran lo suficientemente interesantes como para olvidar que tenía toneladas de piedra encima de mí, sostenidas por unas tablas de madera. Avanzamos cosa de 150 metros y termino el recorrido. Regresamos por donde habíamos venido, esta vez ya con la inquietud en los niños, sus gritos, sus llantos y rabietas ponían nerviosos a todos, ya que su eco al rebotar en las paredes del lugar daba un aire macabro. Quizás esto paso también por la mente de la guía, y se dispuso que los niños subieran primero. Así uno por uno subieron esos pequeños, entre ellos mi hermano. En eso la mirada de la guía se posó sobre mí y para colmo, me subió con ellos, siguió buscando entre el grupo y ¡oh sorpresa! subió también al joven de las miradas. Los dos teníamos una mirada de: (¬¬) por ser considerados "niños", pero esto tuvo sus "ventajas"
Nos pusieron con los niños más pequeños, se nos dijo que los tuviéramos vigilados, pero la verdad eso fue lo último que hicimos. De nuevo la oscuridad absoluta irrito mis ojos, y un cierto nerviosismo apareció, los metales oxidados comenzaron a crujir y había un cierto temblor en la cabina que no había al descender. Luego tome conciencia que debajo de mis pies, en caso de un accidente, había 800 metros de caída libre y la claustrofobia me vino a hacer compañía. Para aumentar mis nervios, sentí que de nuevo la mirada de esa joven sobre mí, estaba a menos de 10 cm de él, casi podía sentir el calor de su cuerpo. Era insoportable, el miedo y la presión de tenerlo tan cerca de mi me angustiaba, pero una mano que me agarro tímida pero fuertemente de la mía borró esos miedos. Era el, tuve una sensación familiar, me sentía seguro por estar tomado de su mano. Como dije no se podía ver ni la palma de la mano, pero supe que su mirada estaba sobre mí. Todos los niños no nos llegaban mas allá de la cintura, así que no creo que alguien viera lo que paso.
Nuestros labios se tocaron, sentí como el calor de su boca abrazaba mis temores y todo desapareció. Ya no era ese joven el que me besaba, era Luis, pude sentir el mismo diluvio de emociones que me abatió el día de nuestro primer beso, pude sentir el mismo calor que encontré en sus labios, pude sentir su mismo sabor. Este ha sido el beso más surrealista que he tenido. En un ascensor subterráneo, con una obscuridad absoluta, niños temerosos aferrados a nuestras piernas y el saber que estaba parado sobre un abismo, le dio a ese beso un sabor peculiar e irrepetible. Me sentí en las nubes, pero las luces de los niveles llegaron, después de separar nuestros labios pude ver su rostro sobre mi cara, y su mano en mi mejilla. Me lleve una enorme decepción, si antes me sentí en las nubes, ahora sentía como si hubiera caído en el fondo de aquella mina, en un abismo de desilusión. Me aparté de él, pero quiso tomarme y darme un beso de nuevo, no le dejé, puse como excusa a los niños y las luces que empezaban a iluminar el lugar. El resto del ascenso la pase pegado a una de las paredes de la cabina, quería estar lo más lejos de él.
Me saco plática, resulto que vive en la misma ciudad que yo. Me pidió mi número, pero le dije que estaba en reparación, cosa que es mentira. Se lamentó por eso y yo me alivié por qué no pasaría esto a más de un beso. Llegamos a la superficie, y en lo que subían los adultos, llevé a mi hermano a la tienda, para alejarme de ese joven. Se nos unieron en la tienda el resto del grupo. El recorrido continuo en el mirador de la ciudad, en el resto del trayecto, hice lo posible de no quedarme cerca de él. Pero no pude evitar que nuestras miradas se encontraran de nuevo.
Al finalizar el paseo, mi familia fue la última en registrar su salida, me quede apartado de mis padres por estar viendo las artesanías del lugar. En eso llego él, Iván se llamaba, y me dio en un papel improvisado su numero telefónico. "Me hablas cuando tengas tu móvil ok?". Su familia lo esperaba y sin esperar mi respuesta salió corriendo a su auto. Ya en el camino, pase algunos minutos con la vista sobre el papel que me dio. Recordaba el beso que me dio... aunque en mi interior sabia que ese beso lo recibí de Luis, lo recibí de la lejanía y el tiempo que nos
separa, recibí ese beso de las memorias que alimentan mi alma en su ausencia. Me perdí en el recuerdo de nuestros besos en el ascensor de la plaza comercial, me sentí tan cerca de su ausencia que la inquietud desapareció. Tome aquel papel, lo arrugue y lo tire por la ventanilla del auto en movimiento. No hay necesidad de nadie más. Aun si estuviera con alguien más, ahora sé, que en mi mente pensaría en el. Es imposible que este tiempo y esta distancia oxide este sentimiento.
Y para terminar el día, capté la serenidad del sueño de mi hermanito, es una foto que me ha gustado mucho.
13 comentarios:
vengo rapido adejarte la pagina de Avelina Lésper, critica de arte, este es su blog. http://avelinalesper.blogspot.com/
ella publica en el suplemento el laberito del Milenio, te recomiendo que leas "El MUAC; a piece of shit" y "Asesinando el performance", muy buena la critica pero tambien extremista, gracias a dios qeu todos somos tan diferentes. SAludos al rato vengo a leer tu post.
Hey.
Me has hecho pasar por un sinúmero de sensaciones y sentimientos, al final me siento orgulloso de ti.
Besos
Me gustó mucho, pero aunque vos quieras ponerle un sello de romanticismo, algo de morbo hubo, es decir, un beso soñado pero no impoluto.
BESOS
Cada experiencia que tienes me envueleve más y más, no deja de llenarme de miles de emociones y sentimientos que encuentro en cada palabara que escribes.
Tienes mucha sensibilidad para escribir y de esa forma atrapas, tu forma de expresarte respecto a Luis es inspiradora y es como si tocaras una parte de mi corazón cuando estoy enamorado.
Totalmente tierno eres.
Excelente foto la de tu hermano.
Besos
Muy bueno lo de las miradas entre niños. Recuerdos a Luis.
a mi me gusta la oscuridad, ahogarme en la penumbra morirme en ella. aparte de que robas miradas, te roban besos, me pregunto, que tienes para hacer eso? jejeje XD. que manera tan nostalgica de recordar a alguien, mas bien no recordar si no materializarlo, que triste.
saludos!
La situación hubiera estado genial con alguien más, que fuera más especial para ti. Pro bueno, ya está bien! Ese momento lo ha de recordar muy bien, aunque no haya sido con Luis.
La foto de tu hermano es genial!
Jojojo andaba comentando des otra cuenta
Hey puedo tener tu msn?
el mío es lemrgz arroba live punto com punto mx
Agrégame por favor =)
Estoy de acuerdo con algunos de los comentarios. Parece que Eros estaba rondando por allí. Estupendo.
Porque sera q cada vez q te leo me encantan tus relatos, son como magicos y lograste q me transportase a ese viejo ascensor dentro de la mina junto a ese chico.-
Un abrazzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzoo
Bs As Argentina
Gracias por tus palabras de apoyo, sos un gran tipo.
Respecto a mi comentario, sé que apuntabas a lo descriptivo, pero tenés esa cosa tan especial, que al escribir te hace tan peculiar, que inconcientemente transmitís esa cuota de morbo, por mas inocente que sea lo que escribas. En vos es innato.
BESOS
but true love awaits...?
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