Las cálidas tardes de Carlota entre los brazos de su madre mientras alimentaban cisnes a orillas del lago, era una de las pocas bondades que tenia por ser princesa de la corona belga. Lejos de sus hermanos, de su padre y su madre cuando los compromisos lo ameritaban, Carlota pasaba la mayor parte de su tiempo entre damas de compañía y severas institutrices que la educaban brillantemente. Todas las clases de comportamiento, de letras y algunos idiomas se volvían polvo en su mente cuando se encontraba con su familia reunida, quienes disfrutaban complaciendo sus caprichos por ser las mas pequeña de la familia. Eran los días de la princesa que mas atesoro de su infancia.
Los cisnes dejaron de ser alimentados cuando una tuberculosis la arrebato a la soberana belga de este mundo. Lágrima en sus mejillas jamas se le pudo ver durante las exequias de su madre. Pero en los noches un réquiem de sollozos componía la tristeza de Carlota, hasta que una noche se descubrió observada por su madre atraves de una ventana de su habitacion. Le sonreía con la misma agonía que mostraba en su lecho de muerte, su semblante pálido y sus ropas fúnebres bajo la luz de la luna no inquieto en lo mas mínimo a los temores de la princesa, al contrario una sonrisa borro su llanto y paso la noche en vela hablando con el recuerdo de la reina. Al contar lo sucedido a una de sus damas, estas no hicieron mas que consolarla y decirle que todo había sido un triste sueño. Aturdida por la realidad, de nuevo se sumió en la tristeza, pero su madre de nuevo apareció en su ventana, le recriminó que creyera las palabras necias y pusiera en duda la credibilidad de sus visiones, le ordenó que jamás mencionara las visitas nocturnas, y Carlota con una sonrisa que contrastaba con los restos de lágrimas en su rostro acepto como verdadero dogma las palabras que la reina le daba.
Las tardes a orillas del lago, fueron suplantadas por tardes en la capilla construida en honor a su madre, y las semillas que alimentaban a los cisnes transmutaron en flores que se depositaban en un florero de piedra. Incontable tiempo pasaba Carlota a solas jugando y riendo sobre la tumba de su madre, nunca con tristeza o solemnidad, sabia que entre los gusanos que corrompían el cuerpo su madre se presentaba una mentira, creía que su progenitora aun estaba viva, todo era una ilusiona que la vida le daba, y solo en las noches la realidad entre sueños se le presentaba se decía con seguridad a si misma.
La muerte de su hermano y la conmoción por las actitudes de Carlota Amalia orillo al rey a considerar que su hija estaría mejor si terminaba su educación entre la familia materna de Carlota, así ella quedo exiliada de la tumba de su madre, llenandose de odio intenso por la decisión de su padre, pero la ira desaparecio al ver a su madre de nueva cuenta en su habitación la primera noche que paso fuera del castillo. La tranquilizo: "Nunca me separare de ti hija" escuchaba como eco persistente en medio del silencio la pequeña princesa.
Su educacion se volvió mas rígida, sus primeros pasos hacia ser señorita se marcaron por las pomposas pautas que se le dieron para ser toda una mujer de nobleza. Se le inculco que ella algun día seria soberana de algún pueblo, se le enseño los modos y tratos hacia las diferentes clases, se le asesino el alma de niña y se le forjo el carácter de una mujer sobre cuya cabeza algún día se posaría una corona.
Y el encanto femenino hizo su aparición, la belleza serena que le acompañaba despertaba suspiros de cuantos la conocían, provocando pasiones que en varias ocasiones se le hicieron saber. Pero ella nunca sintió verdadero amor por algún pretendiente, se sentía animal asediada por leones y eso lejos de aumentar su ego, la llenaba de inmensa apatía que comunicaba a su madre entre sueños. Pero al conocer a Maximiliano un vuelco le dio al corazón, sus delicados modales, sus mirada vibrante y la timidez que se cernía en él al toparse sus miradas le pareció cosa adorable, y con el visto bueno de su onírica madre, hizo saber a su padre sobre sus sentimientos. El rey no estaba convencido en la unión de Austria con Bélgica y mas que Maximiliano no era príncipe heredero, pero como no llego mejor pretendiente para su hija, busco la unión de las casas reales.
Llena de ilusiones Carlota y Maximiliano se casaron, la corona belga puso todo de su parte para relucir la unión entre la sociedad europea pero la boda del hermano mayor de Maxmiliano con la emperatriz Sissy opaco la unión de ella y su esposo. Desde entonces, la rivalidad entre Sissy y Carlota se hizo evidente, en un principio la elegancia y gracia de princesa hacia frente a la irreverencia de su cuñada, pero cuando el hermano de Maximiliano subió al poder, todas las miradas y congratulaciones se volvieron hacia Sissy, relegando a Carlota a un segundo plano. Una pequeña provincia en Italia le fue concedida a su esposo poco despues.
Maximiliano no toco a su mujer hasta 3 meses después de instalarse en su palacio frente al mar adriático. La frialdad no pudo ser sopesada por el calor de los sentimientos de la princesa belga. Carlota se aturdió con la actitud de su esposo, y su madre le tuvo que hacer compañía en las tardes de soledad en el palacio.
Solos y alejados de las cortes mas importantes de Europa, Carlota cimentaba un odio hacia su cuñada quien siendo una emperatriz se daba el lujo de hacerle desaires a los demás soberanos europeos. En cambio Carlota tenia la educacion de reina que nunca pudo ejercer en tierras europeas, educada para recibir halagos y responder dignamente envidias cortesanas nunca hizo lo uno o lo otro, estaba en el olvido junto a su esposo.
Una tarde mientras tomaba el té con su madre, llego una carta de su esposo, un grupo aristócrata de América les ofrecía la corona de su país a ella y Maximiliano. Por primera y unica ves la mirada de Europa estubieron sobre ella y su esposo. Con el apoyo de Napoleon III, el vaticano y de varias casa europeas, se les concedió el apoyo necesario para la empresa. Por fin brillaba el esplendor que ella aguardo tanto tiempo. Las lágrimas de gozo las guardaba para derramarlas en las noches con su madre.
México, era un nombre que nunca antes creyó haber escuchado, pero al llegarle cartas de ilustres habitantes de aquel país diciéndole de las ansias del pueblo mexicano por recibir a la pareja real se llenó de inmensa gratitud y espontáneo cariño a aquel pueblo que la trataría como la reina y soberana que era: La emperatriz Carlota.
Asumió su papel como consorte del imperio mexicano con mucha seriedad, aprendió a hablar fluidamente el español e hizo por conocer las tradiciones e historia del pueblo que prometia recibirla lleno de jubilo. Su padre pese la negativa del pueblo belga, apoyo a su hija con recursos monetarios y militares. Se despidió con alegría envidiable de el rey, de sus hermanos, y demás familiares entre otros soberanos europeos. Fue la última vez que la vieron con completa cordura.
Durante varias partes del trayecto de la pareja imperial por el océano atlántico, un grupo de aves negras seguía de cerca al navío, lo que las lenguas de experimentados marineros tomaron como mal augurio. Esto inquieto las ansias de Carlota, pero su madre la tranqulizó diciéndole que no eran mas que habladurías de gente poco ilustrada.
El diario de Carlota habla de las grandes esperanzas puestas en su imperio y su aun desconocido pueblo que la esperaba con los brazos abiertos.
Al desembarcar una fría comitiva de bienvenida les aguardaba, y el pueblo se mostró indiferente y aversivo a los soberanos. Carlota y Maximiliano quedaron perplejos ante los insultos que poblaciones enteras les daban durante su trayecto a la cd. de México. Fue cuando se les dijo la verdad, una crisis social asolaba el país, había un dirigente llamado Benito Juarez que gobernaba pero su mandato solo había hecho desgracias, por lo que los grupos conservadores trataron de consolar a la inquieta pareja diciéndoles que el malestar social solo era provocado por el presidente Juarez y les augurarón que cuando los mexicanos vieran el nacimiento del imperio abrazarían con fervor la corona mexicana. Por un momento Carlota creyó en aquellas palabras, pero cuando una fingida compañía de bienvenida en las cercanías de la capital les hizo honores, la pareja hizo una escala donde la emperatriz recibió el insulto mas grande en su vida, una mujer indígena la acerco una guirnalda de flores, misma que tiro al suelo cuando las manos de Carlota se acercaron para tomarla. Los ojos de la emperatriz se humedecieron por el cruel recibimiento del pueblo que creyó que la esperaba ansiosamente.
Su madre le decía que ignorara los clamores de los indios, que ella se limitara a ser la digna soberana de ese pueblo y que con su elegante desenvolvimiento enseñaría a aquel pueblo bárbaro a comportarse. Por única vez, Carlota reconoció su locura y entre frenéticos gritos pidió a su madre que la dejara sola, gritos que se escucharon los que serian el circulo mas allegado a los soberanos, por lo que los rumores de locura persiguieron a Carlota desde un principio. Al día siguiente después de coronación en la catedral, Carlota decidió congratularse con las masas, pero la sociedad mexicana distaba mucho de la sociedad europea de ese entonces que se enamoraba de un simple saludo de sus mandatarios.
Como las tensiones en la capital del país eran peligrosas la emperatriz hizo un viaje hacia el sur de México para considerar otras opciones para ser cede de la corona. Se maravillo por el recibimiento jubiloso que encontró en aquellas tierras, una pujante economía había forjado una clase acomodada que no envidiaba nada en poseciones y riquezas a varios nobles de las cortes europeas. Las casas con muebles al estilo imperial y las pocas muestras de apoyo le renovaron los ánimos. Decidió empaparse de la cultura mexicana y ser la digna soberana de ese pueblo. Quisó explorar las raíces de los mexicanos y llena de sorpresa y maravillacion plasma en su diario el asombro que le provocaron las ciudades mayas de Uxmal y Chichen Itza. En su trayecto pedía pararse en los lugares que mas le incitaban la curiosidad, inmiscuyéndose y enamorándose de las comunidades indígenas que sin rencores la recibían. Se dice que un cacique de la región al ver la belleza de Carlota le concedió el titulo de princesa de Chichen itza. En las relaciones entre la realeza es común que se tengan innumerables títulos de nobleza, por lo que los que las recibían únicamente usaban los que tenían mas importancia para ellos. Carlota siempre gusto de acompañarse de este titulo.
Cuando regresó a lado de su marido, este hizo oídos sordos a las entusiastas descripciones que le daba la emperatriz sobre el sur de México. La presión de la guerrilla y los seguidores de Juarez era cada vez mas fuerte y hacia temblar los pilares del débil imperio. Maximiliano se ocupaba mas de sus curiosidades intelectuales sobre el país y pasaba largas horas fuera del castillo de chapultepec explorando la fauna y características sociales del entorno, huyendo por completo de decisiones políticas que muchas veces fueron asumidas por la emperatriz.
El ejercito desgastado, los recursos escasos, la falta de apoyo ahora ya no solo del pueblo sino de los sectores que los trajeron hacían ver el cada ves mas cercano inminente final de aquella atrevida empresa imperial. Carlota consiente de su papel como consorte hacia lo posible por despertar atracción en su marido, puesto que todo imperio debe tener un heredero. Era lo políticamente correcto, pero todo fue infructuoso, Maximiliano no parecía tener atracción hacia su mujer. La débil cordura de Carlota tambaleaba al sospechar de otra mujer que le alejara de su marido, por lo que pidió al general de mayor confianza que vigilara a su esposo, grande fue la consternación que tuvo cuando se enteró que la andanzas de su marido no eran en compañía de alguna mujer, si no de otro hombre. Fue un golpe duro que recibió del amor de su vida que fracturo las columnas de su estabilidad emocional.
Los apoyos de Napoleón y demás fuerzas europeas disminuían mes con mes, era claro el mensaje, Europa abandonaba a su suerte a los emperadores mexicanos. Maximiliano en sus únicos intentos por prolongar la vida del imperio, adoptó a un indígena huérfano, a quien se le nombro como principe heredero, pero murió a los pocos días antes de que Carlota pudiera cargarlo, luego en ultima instancia busco a los descendientes del primer emperador mexicano, adoptando a los mas pequeños para hacerse de una familia real. Carlota se desesperaba ante la pasividad de su marido, sospechaba que las ideas de abdicar asolaban a su esposo. La vida en el castillo era insoportable, lejos de las comodidades de los cordiales tratos entre los círculos sociales del viejo mundo, aquí los días eran noticias de batallas perdidas y acciones de descontento de los mexicanos en contra del imperio. La compostura de Carlota se mermaba con cada noticia, llevándola a tener la sensacion de estar vigilada en todo momento. La causa de su paranoia era la sombra que decía ver en las escaleras del castillo.
Ante el avance implacable de la guerrilla hacia la capital, la emperatriz sin esperar aprobación de su esposo, salió hacia Europa en misión diplomática para conseguir apoyo de alguna casa real. En el viaje sus ánimos era caprichosos pasando de la alegría y completa esperanza hacia un temible odio y rencor contra los europeos. Cuidaba sus palabras, sus pasos y movimientos, creía que las fuerzas antiimperialistas la acompañaban en su travesía hacia Europa. Sus desconcertadas damas de compañía con triste solidaridad cumplían las raras ordenes que recibían de la emperatriz, no le daban a probar nada que no fuera huevos puestos por una gallina que llevaban ellas consigo, salían a buscar a la madre de Carlota cuando ella se los pedía, revisaban las camas en busca de alimañas puestas por algún enemigo invisible para matarla, limpiaban 3 veces todo articulo que fuera a tener contacto con Carlota.Mientras la desdichada loca se sumía en sus delirios y no estuvo consiente de si hasta llegar al viejo mundo.
Las personas que le recibieron quedaron desoncertados por la frialdad que envolvía a Carlota, los modales y la forma grácil de comportase estaba ahí, pero siempre acompañados de la mirada perdida y a veces suplicante que daba a quien se le cruzara. Tras unos días de descanso a lado de su familia emprendió el desesperado intento de rescatar su imperio.
Las citas reales en los palacios con cordiales recibimientos y esplendidas comidas no hicieron efecto alguno en la emperatriz, solo se limitaba de forma educada y directa a mencionar el objetivo de su visita sin reparo alguno. Promesas vanas, palabras dulces que adornaban las negativas, incluso risas entre alguno de los presentes era la única respuesta que recibía. Carlota no entendía por que las mimas personas que antes la apoyaron para instaurar su imperio ahora le daban la espalda, en su mente germinó la idea que la fuerzas de Juarez la habían seguido a Europa y habían puesto en su contra a las cortes reales. Se creyó perseguida y su delirio fue tal que cuando se entrevisto con Napoleon III le arrojo una jarra con jugo de naranja pensando que alguien quería matarla veriendo venendo en su bebida. Ante tal desaire, el emperador francés le dijo sin miramientos que la dejaba a su suerte y sin mas la dejo sola en el salón.
Perdida y conmocionada por encontrar oídos sordos a sus suplicas se dirigió al vaticano como ultimo intento desesperado para conseguir el apoyo europeo. En el trayecto no comió ni bebió mas aya de los necesario para no desfallecer, por lo que su semblante se mostraba terriblemente desmejorado. Al llegar ala entrevista papal, sin el menor recato ni educacion se abalanzo a los pies del sumo pontífice envuelta en un llanto desesperado. Algunos miembros de la guardia suiza hicieron por alejarla del papa, pero este se los impidió, levanto el rostro de Carlota y pudo ver en sus ojos a los demonios de la locura. Tras unA silenciosa oración a dios, escuchó a Carlota, quien olvidando la maneras de tratar asuntos políticos, dentro de una crisis emocional se limitó a dar constancia de su malestar, de sus delirios de persecución, de las sombras de su castillo, e incluso menciono por primera ves las visitas de su madre. El papa era la única persona que inspiraba confianza en la perdida emperatriz, por lo que no se negó a probar alimento y bebida en su estancia en el vaticano. El jefe de la iglesia se consternó al ver que Carlota usaba las manos a modo de cuchara para beber la taza de té que se le había servido, así que accedió cuando la desdichada pidió asilo en los aposentos papales. Carlota era la primera mujer que pasaba la noche bajo el mismo techo que el sumo pontífice.
Derrotada, ya sin esperanza y rastro de su cordura, se despidió de su familia y regreso para ver el final de su corona. Los días que duró la travesía la paso encerrada en su camarote alimentandose ella misma de la gallina que llevaba consigo, ya no confiaba en nadie, ni en sus damas de compañía. La única ves que se le vio salir de su camarote fue para lanzar una hojas escritas con tinta roja por la borda para luego quedarse ahí por horas sin romper su silencio. Una de sus damas se percató de las heridas en una de las piernas de su señora, la tinta roja era su sangre.
Practicamente a escondidas tuvo que llegar de nuevo a la capital del ya agonizante imperio. Las tropas imperialistas estaban ya agotadas y sin recursos para luchar. Maximiliano había perdido a su emperatriz consorte, la mirada delirante con una sonrisa débil y funesta en su esposa le hizo sentir un único sentimiento profundo hacia Carlota: Lastima.
Como el caída del imperio era cuestión de semanas, por precaución sacaron a la perdida emperatriz mexicana del país, fue recibida por su hermano y su cuñada Sissy, quienes se conmocionaron al ver el estado de la princesa belga. En un principio algunos doctores confiaban que la crisis era pasajera provocada por las tribulaciones políticas, pero cuando las noticias del fusilamiento de Maxmiliano llegaron a europa, las vagas esperanzas en la compostura de Carlota se perdieron, se sumió en un permamente estado paranoico desconfiando de su propia familia y haciendo imposibles por escapar e ir en busca de su esposo. Fue encerrada en un castillo en Austria, ahí paso en permanente espera de su esposo, para acompañarse en su encierro, quizo buscar de nuevo a su madre, pero por mas golpes que se dio en la cabeza no la pudo volver a ver, fue cuando se le puso camisa de fuerza. Ya con la vejez se le liberó y Carlota tomó una muñeca a la que tuvo como su hija, la llamó Carlota Maximiliana y sería para ella la sucesora de su efímero imperio. Carlota murió en 1927 convencida que su esposo aún vivía, convencida que tenia entre brazos a su hija, convencida de que aún era la emperatriz de México.
PD:en estos dias en que temí por mi propia cordura, exploré un poco la locura de personajes famosos, y fue como llegué con Carlota, ella es quizás el personaje mas romantico de la historia de mi país. Mujer que engañada llegó a un pueblo que creyó la esperaba con alegria, y al ver las tribulaciones sociales y el rechazo de los mexicanos su mente fue perdiendo noción de la realidad.Su presencia es palpable en las leyendas de mi tierra natal, ya que fue parte de los lugares que conoció de México. Me siento identificado como ella, al estar en un lugar extraño, ajeno a todo lo que conoce la orilló aun estado carente de lucidez.(por que sera que se me hace tan familiar esta situación).Carlota, mujer que en verdad se enamoró de un pueblo que jamas la quiso.
PD:Mis dias de pesadumbre estan cediendo, antes mis animos eran un mar agitado y encolerizado y mi compostura era una debil barca que se mecia en sus aguas, ahora pese a que el mar sigue agitado, me encuentro en tierra firme ya en un lugar seguro. Mas tranquilo. Mas en paz. Solo hacer dibujos como el que he hecho de Carlota de niña me hacen sentir mejor :)
Saludos!
9 comentarios:
Muy interesante, hay mujeres que trascienden en la historia por diferentes motivos, Carlota es una de ellas.
Me encanta que estés mejor de ánimo, el dibujo me gustó muchísimo.
BESOS
Espero que no tenga nada que ver conmigo. Me he puesto un poco paranoica.
Por donde empiezo...
Tu Carlota (el dibujo) es bellícima, tu texto encantador, tanto que sería comparable con el de Fernando del Paso en Noticias del Imperio, lo has leído, seguro que te va a gustar.
Besos cariñosos.
pd. Hoy mi blog está dedicado a ti con todo cariño
Great blog!
me ha gustado la historia,nunca la habia leido tan interesantes auque carlota es de esas mujeres que trasienden en la historia.
su inocencia,me parece adorable aunque fue la misma que la llevo a la locura.
muy interesante.
saludos!
Históricas mujeres como esta son las que dejan huella en cualquier momento.
La ha dejado en ti y de paso te ha ayudado a estar mejor.
Besos!!!
La historia de Maximiliano y Carlota es de mis favoritas. Dos personajes que, hasta hace poco, la historia mexicana trató con un frío despierto, como aquellos dos tontos nobles que llegaron al país a apoyar al 'malvado' ejercito conservador.
Estando cerca del lugar del fusilamiento de Maximiliano, me ha tocado escuchar muchas versiones de la misma historia....y parece que cada quien tiene la propia.
La historia de Carlota es aún más triste. Amor y locura dignos de elogios.
Hola:
Gracias por el apoyo a nuestro blog.
Tu post está al aire ya.
Puedes pasar a verlo ACÁ y compartirlo con los demás.
Saludos y gracias nuevamente.
Muy interesante y conmovedor relato de parte de la historia de tu País. Cuidate.
Abrazzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzo
Bs As Argentina
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