martes, 27 de enero de 2009

Las noches en el seminario



A las 2 semanas de ingresar al seminario, Esteban había perdido la imagen que tenía antes acerca de la formación sacerdotal. Levantarse a las 5 de la mañana, bañarse con agua helada para la misa de las 6, estudios rígidos y desgastantes, la lejanía de sus padres y amigos, la lectura obligada de pesados tratados teológicos y las pocas pero divertidas horas de recreación que tenían derecho a la semana jugando basquetbol o softball distaba mucho de lo que pensó en un principio que encontraría en el seminario. Pero lo que más captó su atención fueron las noches, en la madrugada entraba algún vicario o sacerdote a los dormitorios, despertaba a uno de los seminaristas de la cama y a medio dormir se lo llevaban y no regresaba hasta poco antes de que fuera hora de levantarse. Al preguntar a sus compañeros la razón de esta nocturna actividad, la mayoría no supo decir algo en concreto, las vagas explicaciones que se les daba decían que era una preparación especial a los alumnos destacados que podrían ser llevados como misioneros a regiones dispersas en el mundo. Pero quienes habían sido parte de esa preparación nocturna tenían prohibido hablar de ello. Esteban insistía en preguntar, sobre todo a los que ya habían sido elegidos y la respuesta que siempre recibía de ellos era: "si quieres llegar a ser un siervo de dios, hay pruebas duras que pasar" El grupo de 30 seminaristas que iniciaron el curso, pronto se redujo a 20, la mayoría de los que se fueron eran de los que habían formado parte de la clases que se daban en la oscuridad de la noche. Esteban tenia verdadera inquietud por servir a dios, todas las noches rezaba un rosario antes de dormir pidiendo lograr ordenarse como sacerdote. En una ocasión, tras dejar su rosario debajo de su almohada, una mano le tomo por el hombro. Algunos de sus compañeros al ver desaparecer a Esteban por la puerta dijeron una oración por él, otros agradecían por no haber sido elegidos esa noche.


Esteban es de esos amigos que tengo desde bebé. Algún tiempo fuimos vecinos y pasábamos varias tardes jugando entre las paredes antiguas de nuestras casas coloniales. Su familia podría decirse que es un desastre. Desde que conozco a sus padres, su papa es alcohólico y su madre es una persona que tiene un carácter poco maternal. Con el paso del tiempo nos distanciamos, me mude de casa y las ocasiones en que nos veíamos eran escasas pero siempre divertidas. Nunca se fomento una profunda amistad entre él y yo, pero siempre nos tenemos ese cariño que se dan entre las personas que se conocen de toda la vida. Al entrar en la adolescencia nos alejamos de nuevo, pero las pocas veces que nos vimos la pasamos muy bien en la piscina de su casa, jugando ajedrez o platicando de temas diversos. En esos días tuve sospechas de su sexualidad, su voz y sus movimientos eran algo afeminados, cosa que su padre en una de sus borracheras le llego a reclamar, quizás eso y las ganas de escapar de su hogar lo motivaron a considerar ser sacerdote. En su casa la noticia llego como si fuera una calamidad, su madre y su abuela entre lagrimas le decían que tuviera una novia primero y después decidiera, su padre se refugió aun mas en el alcohol, sus tíos tenían grandes esperanzas en el, puesto que es un alumno brillante que siempre tuvo becas y reconocimientos, pensaban cederle un consultorio de doctor. Así que tras asimilar su decisión lo mandaron al seminario. Para despedirle hicieron una fiesta en la que invitaron a toda la familia y amigos cercanos, ahí fue la última vez que hable con él antes de que tomara los hábitos, lo recuerdo en esos días con una sonrisa envidiable, tenía un gran entusiasmo por ser un hombre religioso, las palabras que cruzamos lo confirmaron, su voluntad era firme. Antes de despedir a los invitados, Esteban repartió imágenes religiosas con un mensaje para sus conocidos, nos pidió a todos que oremos por él para que lograra ordenarse sacerdote. Me quede asombrado de la enorme fe que tenia a sus 16 años, y alguna vez hice una oración por sus propósitos.

Pasado un año, llego el momento de cambiar de seminario, ahora estaría en algo así como "la universidad de los seminaristas" y como si de una graduación se tratara, se les organizo una gran fiesta a los seminaristas a la que fui invitado. Nunca antes había puesto un pie en un seminario, pero se notaba a distancia que el dinero no faltaba, los pisos y las paredes cubiertas en mármol daban constancia de las limosnas. Al tomar asiento, mi madre se sentó con la mama de Esteban y pude escuchar algo de la plática. La mama orgullosa decía que de los 30 que empezaron el grupo, 12 habían llegado a graduarse y que Esteban era el primero en calificaciones. Fue cuando pase la mirada a los seminaristas, era verdad, eran 12, y estaban sentados en una mesa especial en medio del lugar, era como ver a los apósteles en su adolescencia. Por lo mismo su generación se le denomino "la de los apóstoles". Pensé que los que optaban por ser sacerdotes eran feos, retraídos y algo nerds....me equivoque, en esa mesa había por lo menos 6 niños realmente hermosos y me les quede viendo pensando que era una lástima que fueran sacerdotes. Sorpresa enorme me lleve que me costo atragantarme con la soda al ver que uno de ellos me miraba con una mirada inadecuada para un seminarista. Era lindo y aun bajo sus hábitos se perfilaba un cuerpo bien proporcionado y me miraba como si estuviera dispuesto a mostrarme con más detalle las formas de su cuerpo. Quede pasmado con lo que vi después. Llego el director del seminario y dio un discurso de bienvenida. Era muy notable que tenía una homosexualidad reprimida, la voz lo delataba.

En la celebración note a Esteban muy callado y serio, muy alejado a la imagen que tenía el día que ingreso al seminario. Platicamos algo, ya no había ese entusiasmo, más bien resignación en sus palabras. Le pregunte que si era en verdad su vocación ser sacerdote, le dije que podría salirse si lo decidía y retomar sus estudios, solo me escucho y dijo tres palabras:-"Si tú supieras..."

Pasados algunos meses la alegría llegó a casa de Esteban, su madre y la familia le organizo una fiesta de bienvenida, cuando se nos invito y nos dijeron el motivo de la celebración quede sorprendido. Esteban dejo el seminario.

Cuando llegamos la cerveza había hecho efecto en el padre de esteban, la comida atestaba el lugar, y la felicidad de los familiares de Esteban era insolente al compararse con los humores que el traía. Lo encontré solo, apartado del bullicio, ahí en la piscina vacía en la que de niños nos bañábamos. No le pregunte la razón del abandono del seminario, simplemente le di ánimos y platicamos como hace mucho no lo hacíamos, antes de irme dijo: gracias.

Después me entere que del grupo de Esteban solo 5 llegaron a ser seminaristas mayores, lo que significa que ya no hay marcha atrás y es definitiva su ordenación. Entre los que desertaron estaba aquel seminarista que me lanzó miradas. En alguna ocasión me lo tope con los cabellos largos y teñidos, vestido de mujer con la mano de un hombre dentro de su falda. Me quede sin palabras en ese instante y fue cuando empecé a entender lo que pudo causar la salida de mi amigo del seminario. Esteban mismo me lo vino a confirmar con sus acciones, ingreso al mismo instituto al que yo asistía, lo pude ver con un cierto meneo al caminar en varias ocasiones rodeado de puras amigas.

Pocas veces nos vimos después de eso, alguna de esas veces que fui a su casa me puse a platicar por horas con él, como siempre lo hacíamos, entró su padre borracho a donde estábamos y escuchó que hablábamos sobre el servicio militar (aquí en México a los 18 los jóvenes reciben por obligación instrucción militar), su padre dijo: el ejercito, ahí deberías ir para que se te quite lo maricón. No dije nada, pude ver el ardor en la mirada de Esteban. Me platicaba que quiere ser escritor, le dije:-- es bien sabido que de hogares disfuncionales han salido grandes intelectuales. "Entonces yo seré el próximo Gabriel García Márquez- Me dijo entre carcajadas. Esa fue la última vez que reímos juntos



PD: por discreción he cambiado el nombre verdadero de Esteban, por lo que se ahora sigue con buenas notas en sus estudios y está en la disyuntiva de ser doctor o escritor. Tiene 18 años y nunca se le ha conocido novia y en su casa... vaya no quiero imaginar lo que pasaría si el saliera del closet. El relato del principio es lo que creo pudo sucederle a Esteban para que haya decidido dejar el sacerdocio, el nunca ha hablado sobre el tema con nadie.

12 comentarios:

Adolescente18 dijo...

Dios mio que vida, sólo con levantarse a esa hora y bañarse con agua fría sería sufuciente para mi. Nooooooooooooo xd

Besitossssss

Anónimo dijo...

Los seminaristas tienen un no se que que yo si se.
Pero bien, tu relato retrata la vida de muchos chicos que entran ahí con una espectativa que no cuadra con la realidad y mas de uno me ha dicho que socialmente es mas fácil seguir que salirse.
Besos

ge zeta dijo...

Órale que buen relato.

Alguna vez lo pensé, pero eso de levantarse tan temprano y el agua fría no es para mí, definitivo! =D

Besos

Unknown dijo...

HOLAA!
pues muchisimas gracias por pasar por el blog, se hace lo que se puede la seman dela foto termina el sab asi q espero te sirvan los links que pongo.



saludos y buenas vibras .
LICA.

Anónimo dijo...

Fascinante, te metiste con un tema bastante escabroso, que todo el mundo sabe de que se trata, y saliste airoso, todo muy sugestivo y para un tema de ese calibre no caíste en nada soez.

Felicitaciones, excelente post.

Te mando un beso.

BRILLI-BRILLI dijo...

Felicito a tu amigo que saliese de ese mundo,el problema son los que se quedaron..como muchos otros en la Iglesia,reprimidos!
Besos

Caracola Light dijo...

Que fuerte! Me he quedado flipado como lo has relatado, cuando llego al final y dices que cambias el nombre, que un conocido tuyo o algo se me han puesto los tornillos de punta.

Anónimo dijo...

El peor dolor que podría tener sería entrar a un mundo que no fuera el mio, más allá de estar en entrega a Dios, seria el verme envuelto en lo que no soy opacando una realidad que no se puede esconder.

0 agua fria en la mañana, aunque agua fria... que quieres si buscas tu piel perfecta y torneada.

Besos

Anónimo dijo...

Vaya tema mas dificil has tratado... hay tantas opiniones...

increible la forma de relatarlo.

muchos saludos!

el juntacadáveres dijo...

wow... pues la recreación que hiciste suena bastante creible... la historia lamentable por supuesto...

sigo leyendote...

Mikel Angelo dijo...

Hola:

Tu relato sin duda bueno pero no es verdad que todos los seminaristas seamos reprimidos y pasemos por esos tratos que describes en el cuento.

Sí, sé que es ficción, y sí, yo soy seminarista, pero nada de reprimido, ni de de baños de agua fría, ni de superiores pervertidos, ni..., etc, etc.

Sí, también es verdad que se encuentra de todo eso pero ¿y en otros ámbitos no se halla cosas parecidas? Sí, no me digas que no que me debes dar la razón.

A veces se cree que por haber escogido este estilo de vida se es perfecto y no es cierto. Somos tan seres humanos como los demás, con nuestras pasiones y nuestras miserias pero también con virtudes como los demás. Ni más ni menos que los demás.

Me alegra que hayas tocado este tema pero lo que no me gusta es que la gente piense que siempre tiene que ser así y que todos los que han decidido ser sacerdotes sean homosexuales (que no todos los son, te lo aseguro) o que todos seamos pervertidos.

Un saludo afectuoso para ti y para los demás comentaristas que espero que no mueran al leerme.

Mikel Angelo dijo...

Por cierto que olvidé escribirlo pero es deducible de lo que escribí con anterioridad: soy gay, seminarista y feliz.

Saludos a todos.