jueves, 4 de diciembre de 2008

Son gajes del enamoramiento...

Su sonrisa exquisita hace complicidad con la mia, detras de esa copa sus labios me piden estrellarme en ellas. y la mirada tan tierna que tiene en el rostro parece estar ajena a la seduccion que sus boca exala. Belleza serena, llamativa pero no arrogante, sino tenue como el resplandor de la luna. Era perfecta, hasta su sombra era hermosa...antes de que yo la viese completa y viera la prominencia de su vientre, estaba embarazada.


Con su perfume de mujer apenas floereciendo y ya alguien mas le habia robado el secreto de sus petalos. Tenia catorce años y me impacto su parecido con audrey tautou, la celebre actriz francesa protagonista de amelie o el codigo da vinci.
Esa noche era de fiesta, era los XV años de una amiga y yo fui su coreografo y unico chambelan por lo que me sentia en las nubes, y es que eso de usar traje de etiqueta le eleva el ego a cualquiera. Y parecia que no habia mujer mas hermosa que la festejada en el recinto hasta que la vi, estaba ahi en la mesa del extremo, iluminada por un luz de desconocida procedencia, quiza era la luz que ella misma irradiaba....y nos miramos. cierta timidez vi en su rostro que quize romper con mi sonrisa de donjuan y parecio funcionar y juntos nos permitimos sonreirnos. No podia ser la noche mas perfecta, el plan seria el siguiente: sentarme en su mesa, invitarla a bailar y despues a salir hacia algun lado y poder robarle un beso de sus labios, pero mi romantico intinerario fue roto por un dialogo que me baño de hielo de incredulidad.
Paso la festejada a mi lado, la tome de la mano y le pregunto por la identidad de aquella dulcinea a conquistar pero resulto que alguien mas ya me habia ganado.
--¿quien?, ¿la del vestido azul?
- si ella, ¿quien es?
--mi prima...pero no mames!
-¿que?
--tiene apenas 14 años y ya esta embarazada


La sonrisa que tenia en el rostro quedo petrificada y con la expresividad de un maniatico dirigi la mirada hacia su mesa y como si la vida quisiera confirmarlo, en ese justo instante se levanto con su madre para ir al tocador y fue cuando vi en su cuerpo la confirmacion de aquella revelacion.
sintio mi mirada y nos miramos por ves ultima, sus ojos parecian pedirme perdon y su encanto se torno evasivo hacia conmigo. Yo solo acerte a darle mi incredula mirada.
esa noche, entre los efectos del cancansio de horas de bebida y diversion se colaron intempestivos deseos de ser el padre de aquella criatura, mismos deseos que se evaporaron con las molestias de la cruda del dia siguiente.


Y yo que me creia un romeo que encontro a su julieta...

2 comentarios:

ge zeta dijo...

Pues ni modos, perdiste al amor de tu vida, talvez para la próxima tengas más suerte, jajajaja pero eso de querer ser el papá de ese niño, estando tú tan pequeñuelo

Anyway! saludos!

el juntacadáveres dijo...

jejeje... suele suceder... recuerdo alguna vez yo besandome con una chica que se casaba el siguiente fin de semana... cosas que pasan creo...

ya lo puse en mi links...