
En esos diasdisfrutaba de la ingenuidad que sobre mi sexualidad caía, crei que esa parte de mi que se esconde de los demas, seria solo la llave de claustro que alberga perversas fantasias esperando volverse real. tenia la costumbre que cuando la apatia me acompañaba, o simplemente me apetecia, tomaba aquella llave y sacaba unas de esas fantasias a la realidad. pero resultaba que en la realidad, su sabor era distinto al que aparentaban, dejandome con ese algo que no se pudo llenar, y con ese pretexto volvia a tomar la llave y buscaba otra fantasia, pero recibia siempre mas de lo mismo, y crei que era eso lo que queria, que mis deseos prohibidos nunca saldrian del corredor que conecta mi alma a la entrada de aquel claustro, pero en una de las tantas veces que recorri aquel corredor, me encontre con un velador de nobles facciones y delicado de belleza corporal, con corona de seductores tirabuzones cafes que matizaban la palidez de su rostro y la inquietud en su mirada, y sin pensarlo segui a aquel velador, pense que se dirigia hacia donde yo , a aquella unica puerta que conocia. me equivoque, se dirigio a un lugar al que solo la gracia femenina habia podido llegar, y tenia bastantes ayeres desde la ultima vez que una doncella quizo entrar.
me sorprendio la facilidad en que aquel velador entro al zotano de mi corazon, fue tan simple, fue en la escuela en una escapada de clases en la biblioteca, ahi estaba , a unos metros de mi, cruzamos vagas palabras, pero que yo me empeñe en mi mente repetir, buscando algun indicio oculto en su rostro para mi. desde ese dia nacia una rupestre amistad, yo sentia por el un cariñño especial aunque sabia que era para el un compañero mas, pero pronto algo cambio, de la simple atraccion nació el amor, y mis empeños de busqueda de indicios secretos se multiplicaron como las hojas que caen en otoño, cada palabra, cada mirada cruzada, cada segundo a corta distancia, era examinado para encontrar un rayo de luz para que yo le pudiese seguir. el que si encontre alguna ves una luz verdadera? aun no lo se, y puede que nunca lo sepa, pero su huella esta ahi....
el amor que el me provoco tuvo grandes lágrimas de impaciencia que se precipitaban en constantes tormentas nocturnas de impaciencia e incertidumbre...pronto les contare que tan negras eran esas nubes
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