Mientras creen que duermo, ellos salen de mi mente y toman parte de mi realidad, escapando por un momento de la jaula de la razóm y se abren a la inmensidad de horizontes que es el universo.
Son esos seres los mismos que habitan necios en mis memorias, que no se cansan de contar la misma historia una y otra vez dentro de mi cabeza, la cuentan exactamente igual. Poco importa el paso del tiempo en ellos.
No todos cuentan la misma historia, son caprichosos, ellos mismos sin razón lógica aparente deciden que cuento se entonara en el correspondiente momento del día. Cuando cae la noche surgen los cuentos oscuros, de las pesadillas, de los horrores vistos antes y lo que nos causa mayor temor. Cuando llueve en las tardes y ese acogedor olor a tierra mojada entra por la ventana oscurecida por las nubes del cielo, salen los cuentos primigenios, los cuentos de mi infancia, esos cuentos que se escuchan con esa voz maternal, casi divina, casi diosa para mi.
Y en el preámbulo del soñar, antes de dejar de estar despierto , salen esos cuentos tan coloridos, esos que aún no han pasado, pero esos seres diminutos saben contar tan bien que hasta parecen verdad.
Ayer el cuento que eligieron fue precisamente uno de estos, un cuento negro, tan oscuro como la profundidad de la bóveda de una gruta, inmensa y enorme boca devoradora. Así fue el cuento.
Aún me duelen mis oídos por haber tenido que oír todo eso. Cosas que no forman parte de la realidad se dijeron, pero que asusta pensar que sean verdad mañana. Decidí ponerme las orejas de pescado y el corazón tan duro como un diamante, solo para poder escuchar el relato.
Cansado, desperté, ese cuento me dejó un ardor en las orejas. Con la manos las sacudo como queriendo sacar algo de su interior y un aliento de pétalos caen sobre la sabana, Pétalos rojos, naranjas, amarillos y uno que otro de un azul intenso como del océano Mediterráneo. Cuando estaba por llevar la sabana a sacudir me fije de un pequeño pétalo. Acerco la mirada, no comprendo la razón de que preste mi atención a un pétalo. Observo a detalle, una lineas lastiman su dorso, hay algo escrito al reverso.
Con sumo cuidado, tratando de no romper su débil piel, le di vuelta sobre la palma de mi mano y ahí escrito con letra cursiva pequeña decía un tímido "Te amo"
Puntos suspensivos...
1 comentario:
q lindo q te pasen esas cosas... o q te las imagines.
GRILLO
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