martes, 20 de julio de 2010

Escribiendo con mermas Físicas.






Mi padre es de esos señores que sería felices si el mundo concediera una oficina con secretaria, seguro social y auto del año con lugar propio en el estacionamiento de la empresa por ser labrador de tierra a la vieja usanza o por sudar mucho, en demasía, en su oficio. Para la mala fortuna de mi padre tiene todo lo anterior pero por ser profesionista.
En resumen, mi padre son de los que gustan de mancharse las manos en el trabajo.



Su vuelo estaba programado para llegar a las 12:45 de la tarde, pero para variar, la aerolínea que siempre usamos se retraso una hora, pero se entendía debido a la situación prevaleciente en Monterrey.

A la 1:30 veo aterrizar por los ventanales de las salas de espera del aeropuerto el avión que traería a mis padres a quienes no veo desde 6 meses atrás. La espera es angustiante, los pasajeros empiezan a desfilar en la puerta de arribos y se dan las clásicas escenas de reencuentros entre familiares, amigos y las frías bienvenidas por parte de individuos que cargan un letrero que dice : Ing. Lopez. O cosas así


Y en medio del mar de gente veo las miradas de mis padres buscando encontrarse con la mía después de muchooo tiempo sin vernos. Para su grata sorpresa, ya no tienen al hijo del cabello desaliñado (pero genial!) que se parecía al che guevara según ellos. Si no con el cabello corto y planchado. Nos abrazamos y casi estrujo a mi hermanito menor al darle un abrazo exageradamente efusivo
=)


Fuimos a comer, después llegamos a mi casa, la cual limpie con esmero antes de que llegaran y justo después de bajar sus maletas mi padre sale a comprar botes de pintura, escobas, cubetas, y muchos artículos de limpieza,

Me dio una cagotiza de horas en la que yo, como siempre, hijo prudente y educado solo me limite a callar y a escuchar de lo mugrosa que esta la casa. De bueno para nada, mal agradecido y webon no me bajo. Creo que es una percepción un tanto errónea considerando que yo pinte solo la fachada de la casa, el baño y mi cuarto, además de tener todo en orden. Como siempre nunca cumplo las expectativas de mi padre quien se desvive por una bola de sobrinos,(primos míos) flojos y mediocres. Pese a no ser el mayor en la familia paterna, soy el segundo, siempre soy ejemplo a seguir de los primos menores, me comparan muy a menudo con el mayor, de 22 años y mis abuelos y tíos notan que soy mas maduro y me manejo mejor viviendo solo que él. Sin embargo mi padre queda embelesado por su sobrino por que eligió la carrera de su tío, osea la de mi padre. Su casa esta ASQUEROSA, y su baño ni que decir, y aún así al que regañan y friegan fue a mi.


Pero bueno, yo no contesté a mi padre, y cuando lo hice, por que el lo exigió así, me tacho de necio, O.o El con 3 horas de sermón y yo con menos de 50 palabras en todo ese tiempo me tacha de necio. Solo me calle y me puse a pintar, limpiar, raspar, fregar pisos, todo, absolutamente todo que me dijera mi padre. Fueron 4 días de limpieza en la casa, mi primo solo venía a la hora de la comida y se hacía el pendejo y con las mismas se iba. Y yo me quedaba a limpiar y pintar la casa.

Terminamos, al día siguiente yo amanezco con una torticolis a la que no di importancia, pensé que sería cuestión de tiempo para aliviarme. Sin embargo no fue así. Viajamos a la ciudad de mis abuelos, ahí pasaríamos las vacaciones, pero el dolor de mi cuello no disminuyo, si no al contrario. Jueves, viernes, sábado, domingo, lunes, vivía con un doloR cada vez mas agudo y punzante que no me permitía moverme. Ya en la noche no aguante mas y me tuvieron que traer a la capital, fue una tortura el viaje, a cada movimiento brusco del auto esperaba sentir ese "crack" que haría mi nuca al desprenderse de mi cuerpo, incluso lloraba por el dolor por ratos, era insoportable.

Diagnostico, infección en el oído, con un estrés agudo en los músculos del cuello por exceso de actividad física. Mi padre seguramente se debió sentir contento. Su hijo estaba en el hospital por su buen desempeño de "hombrecito" al hacer trabajo duro.
Cuando llegué nuevamente a la casa una tele nueva y un buró nuevo me esperaban a modo de regalo por la culpabilidad paterna de su exageración.

Justo ahora que escribo estas líneas tengo el cuello muy similar a Hawkings, el científico que tiene cierta parálisis corporal.

Bueno creo que usaré esa culpabilidad para lograr muy buenas concesiones con mi padre respecto a donde estudiaré la universidad. Ya luego veré mi suerte.

Saludos

2 comentarios:

ruben dijo...

q grasioso todo. me resulta grasioso no se porqe. pero asi es la gente nadie se conforma con nada y luego qieren arreglar las cosas con dinero y objetos materiales.
tengo una duda q es un buro? es algun aparato electronico? ya lo buscare en la web...
cuidate
GRILLO

Malacay dijo...

Jejejeje cuando los padres se sienten culpables no hay que dejar pasar la ocasión XD