jueves, 23 de julio de 2009

Adios Luis



La noche es contundente, pocos minutos faltan y serán las 11. Las calles del centro histórico poco a poco quedan vacías. En la parada del autobús, penitentes esperan los pasajeros, todos con la mirada sumida en sus propios pensamientos. Uno de ellos nota con peculiar interés al chico que no ha dejado de reírse, tiene una sonrisa maniática en el rostro y la vista perdida, en ocasiones se queda en silencio para pronto estallar en una frenética carcajada. Traga saliva el individuo y con paso sigiloso y mirada precavida, deja salir en un susurro casi imperceptible al oído del Lunático chico que no ha dejado de reírse:” ¿Tienes piedra amigo?”

“…JAJAJA, ¿Piedra?, lo siento no”.-Le contesté.

Mi persona se despidió de su cordura por una noche. La gente me miraba con extrañeza mientras caminaba, corría, o danzaba por las calles de mi ciudad. Era tarde ya, solo turistas y algunos trabajadores nocturnos deambulaban a mi lado. Cuando me topaba con mi reflejo en algún vidrio me reía de la imagen del crédulo chico que creyó en el amor de Luis. Habían voces crueles y despiadadas gritando dentro de mi mente los más crueles reproches por mis ilusiones, para no oírlas me ponía a cantar con voz fuerte y plena algunas canciones mexicanas, otras veces algo de metal o piezas de ópera y zarzuela, según me dictara la lista de reproducción del ipod. Tomaba fotos con mi celular a los lugares donde solía salir con Luis, malditos e infames lugares que ahora solo podían fermentar mi coraje en un espeso vino de locura que me embriagó esa noche.

El punto final a esta historia de poco más de 11 meses comenzó en la tarde. A las 7 de la noche salía de casa para caminar los 30 minutos que me separan del trabajo de Luis. Llevaba conmigo la laptop para pasarle las canciones que descargué para él. Cuando ya estaba a menos de 5 minutos de llegar a su trabajo se tuvo el siguiente dialogo por mensajes en el celular:

Hola mi niño, que crees no fui a trabajar hoy, pero mañana nos vemos, ya quiero verte.

Hay amor y me entero ya llegando a tu trabajo.

Jajá, que bobo eres mi niño

No soy bobo, lo que pasa es q no soy adivino para saber que no llegaste, y que pasó?, estás bien?

Sip, toy bien, solo que hoy no quise ir a trabajar.

Seguro?, todo bien?

sip.

Hay amor, si no trabajaste hoy me hubieras avisado, que tu y yo aun tenemos que hablar sobre nosotros

………

Ya no me contestó el mensaje de texto. Por alguna poderosa razón del destino, no le creí, pero dudaba más acerca de mis dudas, que dudar de lo que me dijo Luis. Pero la intuición me decía que tomara el autobús verde para ir al centro, aunque había otras formas de llegar ahí y además no había motivos para que yo fuera, obedecí a mis impulsos y tome el transporte y llegué al zócalo. Faltando 3 cuadras para llegar a la calle en que debía bajarme, una especie de torbellino en el estomago me dejo el inquietante impulso de bajarme en ese mismo instante. Lo hice y sin estar bien ubicado del todo comencé a divagar en mis pasos, ya viendo unos edificios me pude orientar bien. Estaba situado sobre la calle en la que se encuentran unos peculiares ciber cafes, en donde tienen servicio de privados y dan vuelo a sus impulsos los gays incapaces de socializar y con una obsesión enfermiza con el sexo, sin contar con el gran foco de infección que debe ser el lugar de enfermedades de transmisión sexual por los encuentros fortuitos que se dan ahí. El notar esto, me provocó un respingo en mi interior, pero no creí posible que lo que presentía fuese verdad.

Caminé 2 cuadras más, cuando puse un pie sobre la tercera cuadra veo a Luis vestido con el uniforme del trabajo entrando precisamente a uno de aquellos cibers. Apresuré el paso, y logré alcanzarlo antes de que entrara a la sección de privados, entré al vestíbulo del lugar, me puse detrás de él y sin más dije: Hola. Luis voltea y con una cara de forzada sorpresa solo alcanza a decir un mediocre: Hay!

Me doy la media vuelta y camino a paso apresurado, creyendo que al menos luis venia detrás de mí, después de avanzar unos 20 metros volteo y ni rastro de él, no se por que me sorprendí al momento, no le importaba lo suficiente eso era claro. Tragué mi orgullo y le marque:

-¿Dónde estás?

-En la catedral

-¿Por qué Luis?, se suponía que somos novios

-Tu lo has dicho se suponía

-Quédate en donde estas, siempre me dices que no podemos hablar acerca de nosotros por tu trabajo pero veo que hoy si tienes tiempo para putear, de una buena vez hablemos.

Llegue a la catedral, Luis llega con una tranquilidad sorprendente, una templanza extraordinaria que roza el estoicismo. Fue otra vez un monólogo, el no hablaba, tenía en el rostro una cara de profundo fastidio. Cuando le reclamé acerca del porque estaba en aquel lugar me intentó voltear el asunto.

Amor yo no creo en las casualidades, y si tú estabas ahí, seguramente estabas por las mismas razones que van todos a ese lugar, dijo el sin siquiera mirarme con una aire de suficiencia y dignidad. Sentí inmenso coraje hacia él, un desprecio inconmensurable hacia sus palabras, yo que en 11 meses no he abierto un codón por amarlo a él, y por verlo diciéndome cosas como esas, poco me faltó para que mi puño se enterrara en su rostro.

Lo poco que dijo fue: “no es lo mismo, pensé que sería diferente, seamos amigos”

Cuando escuche esas palabras solo dije: Adiós

Me di la media vuelta y me perdí entre los barrios coloniales del lugar. Fue cuando en lugar de llorar, enojarme y cagarme del puto coraje, me entregué a los brazos del delirio y comenzaron las risas nerviosas que dieron paso a las carcajadas profundas al más puro estilo de bruja mala de Disney, lo que levantó las miradas de extrañeza de quienes me veían. Agarré rumbo para tomar mi transporte y llegar a casa, pero con el tipo que se me acerco pidiéndome droga opté por tomar un taxi. Caminé varias calles en busca del alguno, siempre con esa adrenalina saturando mis impulsos, corriendo y saltando y gritando. Sin pensarlo me situé frente al café al que siempre gustaba ir con mis amigos, al mismo donde fui la primera vez con Luis. Entré, como tenía la laptop me conecté mientras tomaba mi frappe de moka. Mis impulsos estaban en ebullición pero no podía llorar, no he podido llorar. Solo un sudor persistente en mi cuerpo delataba líquidamente la inquietud emocional de mi interior

Poco faltaba para irme del café, cuando una voz extraña me saluda por mi nombre.

Con esa voz compartiría la cama en las siguientes horas… Eso se los contaré después.


9 comentarios:

Rino dijo...

No manches! Ya me emocioné! Que perro de Luis!

Anónimo dijo...

Weeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!

Esa risa como adoraría escucharla, mira seguro suena a mi, definitivamente cada vez que te leo me convenzo más que eres un chico como yo y que tenemos tanto en común que cuadraríamos perfecto.

En fin... ilusiones jaja.

Pero no iba a eso sino a decirte que esa risa que salió dejando de lado las lágrimas indica que el momento de Luis ya pasó y con toda, que estás dispuesto a comenzar un momento nuevo en el que conocerás más y vivirás experiencias que te harán madurar mucho más de lo que ya estás.

Nos debemos un café, algún día guapísimo.

Besos

ge zeta dijo...

Wow! Estoy flipa'o!

Unknown dijo...

jajaja lo peor del caso...
es que creo que ya se cual fue esa voz xD

que horror!!!!!! por cierto :P

y dijiste que no habias abierto un condon en 11 meses
pueeerccoooo xD lo hiciste sin condon tantas veces? XD jajaja
ntc
te creo
no te quiero decir te lo dije pero nadie queria nada con nadie, poxino.

xD
yo igual tengo que contarte algo como ese despues se los cuento...

El Pinche Megah dijo...

por esa razón no me gustan los hombres... soy uno de ellos y conozco todo lo mal que solemos actuar.

Malacay dijo...

y bueno mi gana de chisme fue satisfecha

Que fuerte todo!!!!

Dídac Muciño dijo...

hay niño, senti una empatia terrible... mal, maaal, maal!. ami me dio corjae su actitud del pobre imbecil!..pero esto ay se avecinaba, era de esperarse, almenos intestaste, y eso vale mucho maas, te lo recompesera la vida, mijo!...


Abrazoooos!!.. y te extrañoo re tiaartoooo!! :)

The Passenger dijo...

too much, pero al menos fue un final claro entre ustedes dos. Y ahora ya quiero saber la siguiente historia!

Anónimo dijo...

Estas cosas tienen que pasar para darnos claridad.

Y por cierto estre en espera de lo ultimo.

un fuerte abrazo!