Mario se pierde, se altera y se enoja en medio de su caos mental. No sabe que le apremia, si la falta de creatividad en sus deberes escolares o el chico lindo que se sienta enfrente de él. Por las ventanas del salón de clases se ven las primeras gotas estrelladas en el vidrio de lo que parece será una tormenta de buen peso. El aire se vuelve fresco e invita a estar en cualquier sitio menos en aquel pupitre tomando apuntes de biología y tratando de terminar el cartel para el taller de literatura. Toma el lápiz como suele hacer para darse un escape del entorno y comienza con un "toc, toc" al estrellar el objeto en la madera de su paleta, mientras con la otra mano sostiene su cabeza abatida por la apatía.
Un estruendo procedente de algún relámpago logra sobresaltarlo, al fijar nuevamente su atención en su libreta carente de apuntes ve un papel arrugado con la frase: "Sígueme".
Levanta la vista y el chico que se sienta frente a él no ocupaba su lugar, miro alrededor y era el único que faltaba en la clase. Tomó sus cosas y salió argumentando dolor de cabeza.
Cuando se ve solo en el pasillo del instituto, el ruido procedente de la lluvia que caía violentamente en los jardines de los alrededores parece un simple susurro de hormiga comparado con el intenso palpitar del órgano cardiaco de Mario. Camina sin saber a que dirección, no hay señal alguna de que donde se había dirigido el emisor de la nota. "Los baños", pensó, pero al llegar ahí no estaba nadie. Siguió caminando, piensa nuevamente y se dirige a la biblioteca esperando tener mejor suerte, pero nada, entró a la cafetería y tampoco estaba ahí. Caminaba sin rumbo entre los pasillos y grandes ventanales que dejaban ver la furia de la tormenta, cuando un golpe seco en un vidrio le llama la atención, era él.
Sale al exterior y en menos de lo que se tarda en darse un respiro, ya no había lugar alguno en su cuerpo que estuviera seco, eso poco le importaba. Se encontró en silencio con su compañero.
Adolfo era un chico de complección débil, de piel pálida que da la sensación de que está en un estado agonizante, sin embargo contrasta su semblante con la vivacidad del gris de sus ojos y el negro profundo de sus cabellos mal peinados. Se toman de la mano y Adolfo lo lleva a una bodega algo apartada.
Mario no soportó el silencio, llevaban mas de 15 minutos dentro y nadie se atrevía a decir nada, se quita la timidez y le roba un beso a Adolfo, esté le responde y comienzan a recorrerse con sus manos sus cuerpos aún mojados por la lluvia.
Por la mente de Mario pasaron tantas cosas, la emoción por su primer amor, su primer beso, su primer encuentro físico, se imagino lo divertido que sería tener sus primeras citas a escondidas de los demás, el como inventar pretextos cuando alguien los descubra mirándose de forma peculiarmente intensa, en las palabras de alegría que le daría su madre cuando se enterase, en como enfrentaría el enojo y decepción de su padre, en como le diría a sus amigos y familiares, todo eso paso por la mente de Mario en el primer instante que duró ese primer beso.
Adolfo ya no tenía camisa, y pronto hubiera estado sin pantaloncillos si no fuera por 2 palabras que pronunció:
--Tengo SIDA.
Un fiasco, simplemente un fiasco pensaba Mario al estar acostado en su cama recordando los sucesos del día.
-¡Qué asco, casi me acuesto con un enfermo!
No le importo súplicas, llantos, y peticiones desesperadas de algo de humanidad de Adolfo, simplemente se alejó de él, después de haberlo azotado contra un estante con tal violencia que le abrió una pequeña herida en la frente que dejo caer un hilo de sangre. Ver esa seña roja infectada de muerte culminó la paciencia de Mario y salió con un cielo recién despejado de nubes negras.
A los 3 meses Mario muere de forma repentina, un mal cardiaco de nacimiento que no se le había diagnosticado lo fulminó durante la clase de educación física.
Adolfo aun sigue luchando con su enfermedad.
PD: Si lo lees, se que estas en una condición similar a la de Mario, no satanizes, no seas juez y verdugo de aquel desdichado, ofrécele tu amistad, por que negársela?. La vida es una tómbola y nunca sabes que pasará en la siguiente vuelta. Yo sé que eres mejor persona que Mario.
PD:Felicidades Brilli brilli!! gracias por acordarte de tus lectores
9 comentarios:
Me has dejado quiero con este relato.
Bueno, no he conocido aun una persona que tenga SIDA, sé que tal vez reaccionaría frio si me sucediera algo así, pero creo que a la vez dejaria mi mente quieta y me quedaría ahi estando a su lado.
No tendría porque apartarme de una persona que merece mi cariño tanto o más que los demás.
Besos
Gran post
Joder cuanta verdad carga esta entrada!!!
Wow Me ha dejado sin palabras.
Excelente post.
la gente solo teme lo desconocido y ve el mal ajeno, sin ver el suyo propio... en fin, habria k verse en esa situacion para saber como reaccionariar, yo por lo menos
gran relato, como siempre
muchos saludos
en realidad no estoy en una situacion ni he estado en una situacion similar pero te comprendo D=
xD
sida ekis con el sida xD
hay peores cosas.
Buena historia, un poco sobreactuada x Mario, creo q no hay tantos Marios por suerte en el mundo.
Un abrazzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzo
Bs As Argentina
me parecio muy buena tu historia, la ultima parte un poco como exagerada la maldad de mario, pero se qe hay gente asi... nunca estuve en una cituacion asi qe yo sepa, pero muchas veces pienso qe debo haber estado con personas qe tienen ese virus y ni ellas mismas lo saben... seguro q nos cruzamos en la calle con mucha gente qe lo tiene y ni nos lo imaginamos.
la verdad qe el tema da mucho para escribir, pero no se puede tanto por aca.
qe te vaya bien en tus cosas y sigue asi
cuidate
:| deberiamos ser mas tolerantes.
Muy profunda tu historia.
Saludos.
Que te digo, me recordó a alguien que quiero mucho y que ha de pasar las mismas que Adolfo.
Te dejo un abrazo cariñoso.
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